EXPERIMENTANDO EN CLASE
Como final de tema de Conocimiento del Medio, Fran, el maestro en prácticas, hizo en los 6º una serie de experimentos relacionados con las propiedades de la materia, las mezclas, las disoluciones y las reacciones químicas. Todo ello con materiales caseros y fáciles de conseguir.
Los experimentos resultaron muy amenos y ayudaron a comprender mejor lo dado en el tema.
Algunas curiosidades sobre la densidad las podéis ver en la siguiente tabla:
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MATERIA
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DENSIDAD
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QUIERE DECIR QUE SI EL OBJETO TUVIERA LA FORMA DE UN DADO DE
1 cm3 PESARÍA
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QUIERE DECIR QUE SI EL OBJETO TUVIERA LA FORMA DE UN LADRILLO DE
25cm x 12cm x 9 cm PESARÍA
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ACEITE
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0,9 g/cm3
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0,9 g
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2,43 kg
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AGUA
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1 g/cm3
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1 g
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2,7 kg
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AIRE
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0,0012 g/cm3
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0,0012 g
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3,24 gramos
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ALCOHOL
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0,8 g/cm3
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0,8 g
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2,16 kg
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ALUMINIO
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2,7 g/cm3
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2,7 g
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7,29 kg
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COBRE
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8,9 g/cm3
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8,9 g
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24 kg
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CORCHO BLANCO
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0,021 g/cm3
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0,021 g
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56,7 gramos
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HIELO
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0,92 g/cm3
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0,92 g
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2,42 kg
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HIERRO
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7,8 g/cm3
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7,8 g
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21 kg
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HORMIGÓN
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2,4 g/cm3
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2,4 g
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6,5 kg
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MADERA DE PINO
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0,7 g/cm3
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0,7 g
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1,90 kg
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MERCURIO
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13,6 g/cm3
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13,6 g
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36,72 kg
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MIEL
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1,4 g/cm3
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1,4 g
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3,78 kg
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ORO
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19,3 g/cm3
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19,3 g
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52 kg
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PLATA
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10,5 g/cm3
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10,5 g
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28,35 kg
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PLATINO
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21,45 g/cm3
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21,45 g
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58 kg
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PLOMO
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11,3 g/cm3
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11,3 g
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30 kg
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ARQUÍMEDES Y EL
PROBLEMA DE LA CORONA DE ORO DEL REY HIERÓN
En el siglo III a.C., el rey Hierón II gobernaba Siracusa
(ciudad italiana en la isla de Sicilia). El rey pidió a un orfebre que le crease una hermosa
corona de oro, para lo que le dio un lingote de oro puro. Una vez el orfebre
hubo terminado, le entregó al rey su deseada corona. Entonces, las dudas
comenzaron a asaltarle. La corona pesaba lo mismo que un lingote de oro, pero
¿y si el orfebre había sustituido parte del oro de la corona por plata para
engañarle?
Ante la duda, el rey Hierón hizo llamar a Arquímedes, que
vivía en aquel entonces en Siracusa. Arquímedes era uno de los más famosos
sabios y matemáticos de la época, así que Hierón creyó que sería la persona
adecuada para resolver su problema.
I. Arquímedes
Arquímedes desde el primer momento supo que
tenía que calcular la densidad de la corona para averiguar así si se trataba de
oro puro, o además contenía algo de plata. La corona pesaba lo mismo que un
lingote de oro, así que sólo le quedaba conocer el volumen, lo más complicado.
El rey Hierón II estaba contento con la corona, y no quería fundirla ni
romperla si no había evidencia de que el orfebre le había engañado, por lo que
Arquímedes no podía moldearla de forma que facilitara el cálculo de su volumen.
Un día, mientras tomaba un baño en una tina, Arquímedes se
percató de que el agua subía cuando él se sumergía. En seguida comenzó a
asociar conceptos: él al sumergirse estaba desplazando una cantidad de agua que
equivalía a su volumen. Consecuentemente, si sumergía la corona del rey en
agua, y medía la cantidad de agua desplazada, podría conocer su volumen.
II. ¡Eureka!
Sin ni siquiera pensar en vestirse,
Arquímedes salió corriendo desnudo por las calles emocionado por su
descubrimiento, y sin parar de gritar ¡Eureka! ¡Eureka!, lo que traducido al
español significa “¡Lo he encontrado!”. Sabiendo el volumen y el peso,
Arquímedes podría determinar la densidad del material que componía la corona.
Si esta densidad era menor que la del oro, se habrían añadido materiales de
peor calidad (menos densos que el oro), por lo que el orfebre habría intentado
engañar al rey.
Así tomó una pieza de plata del mismo peso
que la corona, y otra de oro del mismo peso que la corona. Llenó una vasija de
agua hasta el tope, introdujo la pieza de plata y midió la cantidad de agua
derramada. Después hizo lo mismo con la pieza de oro. De este modo, determinó
qué volumen equivalía a la plata y qué volumen equivalía el oro.
Repitió la misma operación, pero esta vez
con la corona hecha por el orfebre. El volumen de agua que desplazó la corona
se situó entre medias del volumen de la plata y del oro. Ajustó los cálculos y
determinó de forma exacta la cantidad de plata y oro que tenía la corona,
demostrando así ante el rey Hierón II que el orfebre le había intentado
engañar.
Toda esta historia no aparece en ninguno de los libros que han llegado a nuestros días de Arquímedes, sino que aparece por primera vez en un libro escrito dos siglos después de su muerte. Esto durante años ha hecho sospechar de la veracidad de los hechos, tomándose generalmente más como una leyenda popular que como un hecho histórico.
1. Cóctel de arcoiris
3. El mundo de Beakman: densidad y flotación


